FEMINA
Capítulo 1
 
Relato enviado por Caquico.
mortimers80@hotmail.com
 
Mi nombre es José, tengo 27 años y vivo en las Islas Canarias
concretamente en la isla de la Palma. Soy moreno pelo corto, ojos marrones
mido 1.82 y peso 70 kilos. Desde niño me he sentido atraído por los pies
femeninos y sus complementos pero más por los pies. Creo que mi atracción
por los complementos viene dada porque sé, que allí han estado o están los
pies femeninos. Una mujer con unos bonitos pies puede llegar a hacer de mi
un sumiso. Así que ya me conocéis un poquito mejor, ya que es importante
para la historia que os voy a ir contando.
El despertador de mesa sonó a las siete menos diez. No le hice ni caso.
Juraría que no habían pasado sino dos minutos cuando el despertador del
móvil me acabó de despertar. Las siete en punto. Me levanté y tras una
agradable ducha y un desayuno ligero me dirigí al aeropuerto con mi
inseparable maleta de viaje.
Tras facturar me senté en la sala de espera. Mi cara no pudo sino reflejar
una sonrisa cuando vi que sentada frente a mí, estaba Sonia y mi corazón
empezó a latir fuerte cuando vi que llevaba unas sandalias rojas que dejaban
al descubierto sus lindos pies. Sonia es lo que llamamos hoy en día una
chica pija. Tiene diecisiete años y siempre le gusta vestir bien, con
modelitos y zapatos a juego. Creo que tiene mas de 30 pares entre zapatos y
botas. Le gusta sacar a pasear a su perro a diario y siempre va vestida
implacable. Ella es morena ojos marrones, 1.70, figura atlética y los chicos
del instituto suspiran por ella. ¿por qué se tanto de ella? Porque vive en
la misma calle que yo y no me pasa desapercibida.
Me acomodé en el asiento y me puse a leer un periódico...bueno a leer
ni siquiera lo miré. Lo puse entre mis piernas para así poder mirar hacia
abajo y poder contemplar los pies y sandalias de Sonia. Un taconeo que
sonaba como música celestial hizo que desviara mi vista hacia la derecha. No
me lo podía creer. Ana se acercaba y se sentaba al lado de Sonia. Ana tiene
26 años, es morena pelo largo rizado, ojos marrones y unos pies de infarto.
Llevaba unas botas negras con un fino tacón que me dejaron embobado. Casi
sin tiempo para respirar apareció Marta mi vecina. La vecina que era
protagonista en muchas de mis fantasías también se disponía a coger el mismo
vuelo que yo. Ni en mis mejores sueños lo hubiera planeado mejor. Marta
también es morena tiene 18 años pelo corto, ojos marrones, 1.65 y llevaba
unas sandalias con un buen tacón que me permitía ver sus adorados pies
(adorados en mis sueños claro...ya me gustaría a mi).
La suerte me siguió acompañando cuando me tocó sentarme al lado de
Sonia. Me miró fijamente y me dijo hola al tiempo que sonreía y cruzaba su
pierna. Yo le devolví el hola al tiempo que me sentaba y aprovechaba para
situar mi pierna derecha en contacto con su pie en alto, sin que ella lo
retirara. Esto me dio que pensar, quizás se hubiera dado cuenta en las
múltiples veces que había mirado sus pies... o tal vez le gustara.
Dos filas mas adelante estaban Marta y Ana, a las que les había tocado
sentarse juntas. Ambas “parejas” estábamos en la parte trasera del avión.
A medio trayecto y cuando yo no dejaba de mirar los preciosos pies de
Sonia en esas preciosas sandalias en contacto con mi pierna, el avión empezó
a hacer extraños y repentinamente comenzó a descender. Sin dar tiempo a nada
y tras un fuerte golpe perdí la conciencia. Al abrir mis ojos vi a Sonia
mirándome y dándome agua y a su lado a Marta y Ana.
-Sonia: que bien que te hayas repuesto. Tenemos que salir de aquí, el avión
no aguantará mucho
-José: ¿como que no aguantará mucho?
-Marta: hemos caído en una especie de lago y nos hundimos. Tenemos que salir
de aquí.
Me incorporé y vi que en la parte delantera del avión la gente se agolpaba
en una de las puertas. Rápidamente fui a la puerta de emergencia situada
tras nuestros asientos y conseguí abrirla.
-José: ufff tendremos que dar un salto para alcanzar la orilla. La corriente
es fuerte y si fallamos...
-Ana: ¿porque no haces tu de puente? Se te ve fuerte... seguro que puedes.
Si sujetas los pies en los bordes de la puerta y consigues agarrarte a esa
piedra con las manos podremos pasar nosotras. ¿no crees?
Mmm sabía que era arriesgado pero la sola idea de que las tres pasaran por
encima de mi hizo que tuviera una erección. Casi sin pensarlo dije adelante.
-Marta: ten cuidado que dependemos de ti. Afina bien.
Tras situar los pies en unos pequeños huecos de la puerta y sentir como
me sujetaban por los tobillos me lancé hacia la piedra. Fue una de las veces
en que medir 1.82 metros me vinieron de perlas. Me agarré fuertemente a la
piedra porque sabía lo que se me venía “encima”. La primera en pasar fue
Marta. Situó su pie derecho en mis piernas y andó por encima de mí con toda
naturalidad sin perder el equilibrio. Fue el mejor masaje que había recibido
nunca. Sentir esos adorables pies encima mío me hizo temblar de placer. Al
llegar a la orilla se sentó en la piedra de la que me agarraba y justo a
unos centímetros de mi cara se calzó sus sandalias. La siguiente fue Sonia.
Sonia puso primero su pie derecho en mis piernas y luego su pie izquierdo
justo al lado de su pie derecho. Me extrañó un poco porque no avanzó ni un
solo paso. Empezó a andar muy despacio dando pequeños pasos. Parecía que
se demoraba apropósito. Al llegar a mi trasero puso ambos
pies en cada una de mis nalgas y se paró. Ufff la verdad es que me estaba
poniendo a cien. Luego continúo y se volvió a parar en mis hombros. Acercó
su pie derecho a mi cara y lo situó al lado de mi boca y me dijo “bésamelo”.
Yo sin dudarlo se lo besé ante las risas de Marta quien se acercó también
con sus preciosas sandalias rojas y me dijo: “el mío también”. Tras
besárselo me puse rojo como un tomate ya que estaba disfrutando cada momento
mucho. Sabía que le gustaba a Sonia por como me miraba y sabía que era muy
decidida y capaz de cosas como esa. No solo me gustaba por su físico sino
porque tenía carácter. Su deporte favorito era la equitación y pasaba mucho
tiempo montando a caballo... y eso me gustaba.
Solo faltaba Ana, la de la brillante idea de que hiciera de puente. Conocí a
Ana un par de años antes ya que ambos jugábamos al tenis y su marido
también. El año pasado participamos en un campeonato por equipos donde
competimos en equipos distintos. Ella en uno femenino y yo en uno de un club
aficionado. Ella era una ganadora nata y no le gustaba perder, y nosotros
éramos el peor equipo sobre el papel por lo que esperaban ganarnos sin
despeinarse. Les ganamos 4-1. Yo gané a su jugadora mas fuerte y en el doble
me enfrenté a ella y también la gané. Luego tuvimos un cruce de palabras
porque ella decía que éramos malos tal vez por la impotencia y yo le dije
que ellas eran más malas aún. Desde entonces me tenía ganas. Y eso....
me gustaba. Muchas veces soñaba con estar a sus pies.
Un dolor agudo en mi pierna me hizo volver a la realidad. Luego se hizo
más intenso, y finalmente sentí otro en mi otra pierna. No se había quitado
sus botas negras!!!. Sus finos tacones se clavaban como si mis piernas
fueran de mantequilla. Ahora entendí su brillante ideal del “puente”. Se
estaba vengando de mí. Siguió avanzando sin prisa pero sin pausa y dejándome
su recuerdo en mi cuerpo. Al llegar a mis hombros se paró y me dijo:
”bésamelos a mí también”. Esto también me puso a cien aunque me hiciera daño
solo pensar en que se vengaba de mí me volvía loco. Besé su bota al tiempo
que de detrás de los árboles empezaron a salir un grupo de mujeres armadas
con unas lanzas que avanzaban hacia los supervivientes del avión rodeándolos
por completo. Al tiempo Ana seguía sobre mis hombros con sus finos tacones y
yo ni me atreví a decirle que se bajara.
Tras unos minutos pude ver como una rubia de ojos azules se acercaba al
grupo. Iba sentada sobre un hombre al cual dirigía con unas riendas y un
látigo. Este avanzaba al ritmo que ella le imponía. No paraba de darle con
sus talones a un ritmo acompasado y tras llegar al grupo tiró de las riendas
y el hombre se paró en el acto. Tras mirar detenidamente al grupo y con una
sonrisa de oreja a oreja dijo: ” bienvenidos a mi isla FEMINA”. El tono con
que dijo FEMINA me hizo sentir un escalofrío. ¿Sería un presagio?
 
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