SORPRESA  EN  LA  CARRETERA
 
Soy agente de tráfico en Arizona, tengo 29 años y llevo 2 en el puesto, recorro con mi moto las largas carreteras áridas que separan el estado controlando los límites de velocidad de los vehículos que circulan por ellas. Voy a contaros una dura experiencia vivida hace 3 meses:

Eran las tres de la tarde de un día de julio, el calor era intenso aunque soportable, acababa de iniciar mi servicio cuando observé un vehículo circulando a gran velocidad, por lo que salí en su persecución, haciendo sonar la sirena de la moto, el coche seguía corriendo sin detenerse hasta que al fin lo hizo a un lado de la carretera, me acerqué comprobando que en él viajaban dos mujeres jóvenes una rubia y otra morena, las 2 con gafas de sol, - Señorita creo que voy a tener que multarla, me permite ver la documentación del vehículo....  -No se moleste agente acabamos de robarlo.... me quedé de piedra al oír aquello pensando que se trataba de una broma, aunque inmediatamente comprobé que no era así, la acompañante me estaba apuntando con una pistola, preferí no hacer ninguna tontería y me quedé quieto, la chica que conducía me desarmó rápidamente, -Muy bien agente ahora vas a hacer lo que te digamos, desnúdate me dijo la que empuñaba el arma, - Os estáis metiendo en un buen lío les dije..... Me desnudé completamente, dejando mi uniforme en el interior del coche, la conductora sacó unas cuerdas y me obligó a tenderme encima del capó del coche boca arriba atando mis muñecas a cada retrovisor y mis piernas abiertas a los lados del parachoques, entraron de nuevo en el coche y nos pusimos en marcha saliendo de la carretera principal por un camino de tierra, yo viajaba desnudo y atado sobre el capó, la verdad es que era humillante de verdad, aunque ellas sabían que nadie circulaba por aquel lugar, Mi cuerpo quedó lleno de tierra de la carretera, hasta que llegamos a una casa abandonada y el coche se detuvo.

Las dos mujeres entraron en la casa dejándome un buen rato al sol, después salió la rubia echándome un cubo de agua por encima diciéndome venga no estés triste que vamos a divertirnos.... Me desataron, me puse en pie y me abalancé sobre una de ellas para reducirla, la tiré al suelo, aunque mis ilusiones por escapar se terminaron rápidamente, la otra mujer me dio una fortísima patada entre mis piernas que me dejo dolorido y casi sin respiración, cayendo de rodillas al suelo, me colocaron mis propias esposas y entramos en la casa, estaba abandonada, era de madera con pequeñas ventanas.
 

-Encontrarán mi moto, os estáis metiendo en un buen lío les dije, - Ya estamos en un buen lío, hemos atracado un banco y tenemos que esperar aquí varios días, hasta que se levanten los controles, así que cállate y no compliques más tu situación, contestó la chica rubia. Me ataron con las manos juntas por encima de mi cabeza a una viga de madera y mis tobillos cada uno a unas argollas que estaban en el suelo quedando mis piernas separadas, -Tienes un cuerpo musculoso chico y no estás nada mal, pero has intentado fastidiarnos la huida y eso lo pagarás, las dos cogieron una correa cada una y empezaron a azotarme la espalda y las nalgas alternativamente, golpeaban con fuerza y pronto quedé enrojecido y dolorido por los azotes, hasta que empecé a gritar de dolor y a suplicarles que pararan, -Grita chico aquí nadie puede oírte y tu mami no vendrá a ayudarte, siguieron azotándome un buen rato hasta que se cansaron y se pusieron a comer y a beber delante de mí en una mesa –Esto está delicioso además debes tener sed, pues lo siento no vas a comer hasta que yo lo diga, quizá mañana si tu comportamiento es correcto.

Estuve así durante varias horas con la incomodidad añadida de tener una venda en los ojos, les dije que me soltaran que tenía que orinar y tenía mucha sed, - ni se te ocurra orinar hasta que yo te lo diga o lo vas a lamentar y cállate  que ya estamos hartas de oírte. Calculo que sería de noche cuando me quitaron la venda de los ojos, estaba dolorido por las ataduras, con mi vejiga a tope, hambre y sed, la chica morena que acababa de quitarme la venda de los ojos llevaba  puesto mi uniforme, casco incluido, aunque no veía sus ojos por que llevaba gafas de sol, se acercó a mí y fue recorriendo despacio mi cuerpo con la porra del uniforme deteniéndose en las zonas mas erógenas: Pene, pezones, boca, testículos y el agujero de mi culo.

Al rato la otra chica se acercó también, estaba vestida solo con unas braguitas y tenía un bote de cristal en la mano, se acerco a mí por mi espalda y empezó a masajear mi agujero trasero mientras lo untaba con la crema que había en el bote de cristal, intentaba abrirse camino hacia el interior con sus dedos introduciéndolos todos a la vez y apretando, yo intentaba cerrar las piernas pero no podía, mi agujero se estaba dilatando y la mano de la chica seguía avanzando, me hacía daño y no pude resistir más mis ganas de orinar, así que de mi pene brotó una fenomenal meada que fue observada por la chica de uniforme sin decir nada, me di cuenta que la mano de la rubia estaba dentro de mi culo hasta su muñeca, sentía una extraña sensación de dolor, mi polla estaba en erección, -La chica que llevaba puesto mi uniforme encendió un cigarrillo y echándome el humo a la cara me dijo: -Parece que no me has oído cuando te he dicho que no orinaras, ahora lo vas a hacer cuando yo te diga, entró en la cocina y volvió con un embudo en la mano, la rubia con su mano libre tiraba de mi cabeza hacia atrás, mientras la otra chica colocaba el embudo en mi boca sujeto fuertemente con cinta adhesiva, por fin la rubia sacó su mano con un movimiento brusco y quede libre de nuevo, se colocó delante de mí y empezaron a verter agua en el embudo de manera que el agua entraba en mi cuerpo sin yo poder evitarlo, así varios litros de agua, volvía a tener ganas de orinar, la chica rubia se acercó a mi pene atando fuertemente la base del glande, yo intentaba mear pero con la atadura era imposible, estaba mareado y mi vejiga a punto de explotar, - tienes ganas eh??, ahora orinaremos nosotras para que veas como se hace, las dos subieron a la mesa y se colocaron frente a mí, orinándose encima de mí, mi cara y mi pecho quedaron mojados por aquella lluvia dorada, se reían, la verdad es que mi situación no era muy buena, atado, amordazado con un embudo que me obligaba a tener la boca abierta, y cubierto de orina de las chicas, además del dolor de mi trasero y de la atadura de mi pene,  la chica morena me colocó en mis pezones unas pinzas metálicas las cuales estaban unidas por un pequeña cadena y una con una cuerda rodeo la base de mi pene y mis pelotas haciendo un nudo corredizo quedando aprisionados, paso la cuerda sobrante por entre mis piernas cogiéndola la chica rubia que estaba a mi espalda, la cual se puso a tirar de la cuerda desde atrás cerrando más el nudo corredizo y provocando una erección más intensa debido a la retención de la sangre, al mismo tiempo la chica de uniforme tiraba de la cadena de mis pezones, empecé a chillar y a gemir de dolor pero ellas seguían martirizándome, me preguntaba cuando se iba a acabar aquel martirio.

Cuando se cansaron me dejaron descansar, estaba destrozado, la chica morena me desató y caí al suelo dolorido, me llevó a rastras hasta una habitación en la cual había una cama antigua, ponte en la cama, -me dijo, así lo hice, pero ya sabía yo que tanta tranquilidad no duraría mucho, esposó mis muñecas a los barrotes que estaban sobre mi cabeza y mis tobillos a ambos lados de la cama, entonces apareció la chica rubia, traía una sonda en la mano de las que se utilizan en los hospitales, empezó a masturbarme hasta que mi polla estaba tiesa, entonces empezó a colocar el tubo de la sonda en el interior del agujerito de mi pene, introduciéndolo mas y mas, aquello era doloroso de verdad, ahora puedes mear me dijo, al cabo de unos segundos la orina pasaba por el tubo hasta una bolsa, por fin quede tranquilo, me quitaron la sonda, estaba empalmado y las dos chicas se reían y empezaron a desnudarse, la morena se puso encima de mí y se coloco mi polla en el interior de su vagina y empezó a cabalgar violentamente, mientras la rubia se sentaba sobre mi cara, obligándome a lamer su sexo, ya no podía más un gran chorro de esperma salió de mi polla disparado, en una corrida bestial. Quedé exhausto y dolorido, quedándome dormido.......

Cuando me desperté estaba solo, y no había nadie en la casa, mi uniforme estaba en el comedor, me lo puse y salí de allí hasta la carretera principal. Después de andar una hora encontré mi moto donde la había dejado y regresé a comisaría aunque tuve que explicar todo lo ocurrido ante las burlas de los compañeros.....
 

Mario.
 

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