DEL
DOLOR Y LA MUERTE 1
Me desperté sobresaltado,
el cuerpo sudoroso, la respiración agitada, llevaba varios días
en el que la tranquilidad de la noche me había abandonado. Esta
vez pude recordar parte del sueño que agitaba mi dormir. Recordaba
verme a mi mismo tumbado en la cama desde arriba, un hilo de luz plateada
muy fino me unía a él, un escalofrío recorrió
mi columna ante esta visión. Me veía reflejado en el espejo
del salón caminando hacia la biblioteca, cogiendo un libro y ojeándolo,
mi cuerpo era tenue, casi transparente , me veía como a un espíritu.
Ocurría algo de alguna forma inexplicable, verme a mi mismo, pensaba
en la oscuridad, en la muerte. En el libro abierto podía ver una
fotografía, no lograba apreciar de que se trataba. Al pasar los
dedos sobre ella notaba como una fuerza tiraba de mi y me iba introduciendo
dentro. Eso es todo lo que podía recordar. Era suficiente para explicar
de una forma vaga por que encontraba el mismo libro abierto por las mañanas.
Desde hace algún tiempo había empezado a notar que tenia
conocimientos que nunca había estudiado, me sorprendía dialogando
en la forma de tratar el hierro, cuando dar mejor los martillazos, al rojo,
al blanco como si fuese un maestro de fragua. O la vez que hablaba con
un amigo a cerca de un pasadizo y un foso de un castillo donde había
actuado la inquisición. Se extrañaba que yo supiese tanto
acerca de eso por que todavía no se había hecho publico,
pero los detalles que yo le daba coincidían a la perfección
con los que el había visto. Sabia que era la férula, la scutica
y el flagellum, conocía cada una de las piezas de una pera de tormentos
y los daños que podía causar introducida en los diferentes
orificios.
Empezaba a atar cabos, el
articulo que había leído a cerca de los viajes astrales de
alguna manera había influenciado en mis sueños, los conocimientos
los justificaba en que alguna vez los habría leído y ahora
un resorte sin saber por que me los devolvía, y el pasadizo no diferiría
mucho de otros que yo conocía. Así que tranquilizándome
y justificando mis conocimientos, volví a hilvanar un duermevela
reconfortante.......
Daryus.
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