Tengo 38 de edad y mi mujer 39, pero su hermana menor que se llama Eva tiene 26 y estudia en la Universidad de Madrid y como vive sola en su apartamento muchas veces viene a visitar a mi mujer para hablar de sus cosas y van juntas de compras o incluso si vienen tarde se queda a dormir ya que la casa tiene habitaciones de sobra.
Uno de estos días coincidió que no tenía que ir a trabajar y cuando me desperté fui al cuarto de aseo y al entrar vi una espalda desnuda que pensando que era mi mujer, cerré la puerta y le puse las manos en los hombros, al girarla me quedé helado al ver a mi cuñada que sin creer en mi cara de sorpresa y pensando que lo hice a propósito me dio una bofetada en la cara y me insultó rudamente. Yo me deshice en disculpas y le pedía perdón pero ella me echó a empujones y repetía que cuando volviera su hermana que ya se había ido a trabajar se lo contaría y me buscaría un disgusto. Esperé pacientemente a que saliera, ahora con su camisón y seguí insistiendo en que me perdonase y ahora vi un brillo en sus ojos que parecía indicar que estaba cambiando de idea.
.- ¿Te das cuenta
de que me has visto desnuda y me has ofendido ? Me dijo
.- Lo siento, Eva , le dije
en voz baja
.- Eso no basta, me contestó
ella secamente. Ven conmigo.
Y se dirigió a su
habitación, entrando , aunque yo me paré en la puerta por
si acaso, ella me mandó que pasara.
.- Vamos, ahora quiero verte
desnudo- dijo Eva
Yo me quedé cortado porque pensé que bromeaba, pero me convenció con otra bofetada de que iba en serio, así que me quité la chaqueta del pijama antes de que se enfadara más.
.- Mas rápido, me
chilló. Los pantalones también, fuera . Ahora yo estaba solamente
con mi slip y me sentía avergonzado, porque sentía mi pene
erecto y sabía que se notaba.
.- Eso también, dijo
ella agarrando el elástico y tirando con tanta fuerza que oí
como se rompía y entonces ella lo dejó caer al suelo, mientras
yo me tapaba con las manos.
Ella entonces mientras yo estaba inmóvil en medio de su cuarto fue detrás de mí y me dio otra bofetada pero ahora en mi culo con la palma abierta y que restalló mientras yo dolorido llevaba mis manos atrás para acariciarme las nalgas que sentía calientes y que debían estar muy coloradas.
.- Ahora en desagravio, dijo Eva , te vas a poner esto.
Saco de un cajón una de sus braguitas y una especie de panties pero abiertos por delante y por detrás, o sea que eran mas como unas medias pero unidas y con liguero incorporado, y me las tiró a la cara. Salió de la habitación y a continuación cerró la puerta. Al quedarme solo estuve pensando unos segundos antes de decidir obedecerla pues igual cuando volviera se enfadaría más si no le hacía caso. Me costó bastante encerrar mi rabo tieso en aquellas bragas tan minúsculas y como eran blancas y muy finas se transparentaba y se notaba mi bulto.
Me costó más ponerme aquellas medias tan finas, que además se engancharon en uno de los dedos de mi pie y se desgarraron un poco, tuve que sentarme en la cama que aun estaba sin hacer, para poder subírmelas hasta arriba, pero al final, lo conseguí y ahora me dispuse a esperar que regresara Eva. Como estaba preocupado por agradarla, pensé que mientras la esperaba podía hacer la cama y vería mi buena voluntad. Dicho y hecho, recogí las sábanas y las estiré para sacudirlas y oí como caía al suelo algo , me agaché y lo recogí. Lo tenía en la mano y de repente me di cuenta de que era un pene de goma y además tenía detrás un botón que empezó a zumbar haciéndolo vibrar. Lo apagué y en ese momento se abrió la puerta y apareció Eva con una cámara de fotos. El flash empezó a lucir una y otra vez mientras yo paralizado con aquellas prendas femeninas y con un pene de goma en la mano empezaba a pensar adonde podía ir a parar aquello.
.- Vaya , has encontrado
mi juguete dijo Eva riéndose, dámelo, ordenó Se lo
entregué silenciosamente.
.- Ahora tu vas a ser mi
juguete, me confirmó mis peores sospechas
.- Ponte de rodillas en
el suelo, dijo apuntando con el dedo hacia abajo.
Aunque estaba mirando hacia abajo seguía viendo el brillo del flash cada vez que hacía una nueva foto. Sentí como me bajaba la braguita y flash, otra foto, luego metió un dedo en mi culo y lo giró, gemí por la sorpresa y mas fuerte cuando lo hizo girar en mi culo. Lo sacó de golpe y lo volvió a introducir más lentamente. Oía su risa a mi espalda y por fin de repente hizo lo que estaba temiendo desde hacia un rato. Noté como algo más grande se apoyaba en mi agujero anal e instintivamente cerré mi esfínter, Eva se enfadó y empezó a darme azotes en el culo.
.- Vicente, relaja el agujero y deja que te la meta o será peor para ti.
Por fin, en parte por el dolor de los azotes y por el miedo a sus nuevas ideas me relajé y sentí como me metía aquella polla que seguramente esa noche había estado dentro de ella, hasta dentro de mi recto. El dolor era bastante fuerte pero lo peor fue que seguía haciendo fotos y al cabo de un rato oí que me decía que me levantara. Cuando mire ella estaba sentada en el borde de la cama y se había levantado el camisón y se estaba masturbando.
.- Ahora lame mis jugos, gusano, mandó con voz severa.
Volví a ponerme de rodillas y comencé a chupar aquella rajita tan salada. Esto también le gusta a mi mujer así que tengo algo de práctica y unos instantes después se corría en mi boca. Entonces se estiró en la cama y me ordenó que me diera la vuelta y sacó de mi culo el pene que había dejado allí y me mandó que lo lavara y se lo volviera a traer.
Fui al lavabo y lo enjuagué bien , mientras pensaba como era posible que esto hubiera entrado en mi culo, y encima con fotos, menudo lío, porque ahora Eva, me tenía en sus manos y agarrado por las pelotas (en sentido figurado)
Todavía no me había corrido, así que aproveché que tenía un poco de tranquilidad y me hice una paja y enseguida conseguí el placer y mi polla ahora cabía mejor en aquella braguita tan enana.
Volví a la habitación de Eva y le devolví su pene de goma y ella lo guardó en el cajón de la mesita al lado de la cama. Ahora se sentó en la cama y mirándome fijamente me dijo.
.- Esto es solo el principio
no vayas a pensar que te dejaré escapar.
.- Ahora vete y ya pensaré
como puedo emplearte mejor.
Era tardísimo y mi mujer debía estar a punto de llegar del trabajo, así que corrí a mi habitación y me vestí rápidamente. Me di cuenta de que tenía que devolverle a Eva sus cosas y fui a su habitación. Llamé a la puerta y oí su voz
.- Que quieres, gritó
.- Que hago con tus cosas,
le dije apenas levantando la voz para que me oyera.
.- Se abrió la puerta
y asomó Eva, con cara de mala leche
.- Como te has quitado tus
bragas sin mi permiso, ya te las estás poniendo otra vez y te pones
encima tu ropa y vuelves para que lo compruebe.
Volví a mi habitación, volví a ponerme esas prendas y encima me puse mi camisa y mi pantalón. Luego fui a la habitación de Eva y estaba en la puerta esperándome.
.-Ya esta, le dije
.-Bajaté los pantalones,
ordenó Eva
Me desabroché, resignado a sus caprichos y los dejé caer al suelo para que Eva comprobara que llevaba puestas sus braguitas y sus medias como ella quería, pero lo que quería de verdad era hacerme mas fotos en aquella situación. Me mandó también que me bajara las medias y las bragas para hacerme algunas fotos que se viera mi pene. Cuando lo estimó oportuno, me mandó subirme la ropa y marcharme a mi habitación hasta que llegara mi mujer.
Yo estaba aterrado pensando que encima de todo lo que había pasado le iba a contar a mi esposa, lo que había pasado, pero cuando llegó mi mujer, Eva se comportó como si no hubiera pasado nada y le dijo a su hermana que había estado estudiando.
A la hora de la comida comimos
como todos los días y hablamos de cosas intrascendentes como siempre,
y yo miraba a Eva de reojo, pero la veía tan normal como si todo
hubiera sido una pesadilla.
Sin embargo el pellizco
que me pegó en el culo cuando pasé a su lado me hizo recordar
que todo era cierto y que continuaría....