3 PM, como era costumbre
en aquella casa solía reunirse la familia
a esa hora en la espaciosa
biblioteca de la mansión.
Adriana cómodamente
apoltronada en su mullido sillón de cuero negro
leía distraídamente
una de las tantas revistas que le llegaban por subscripción. Ella
es una mujer hermosa en cuyo rostro se adivina la altivez e imponencia
de su recio carácter, ella es la cabeza de la familia, la gobernanta,
la ley.
A su lado se hallaba su hermana Lucia, otra imponente mujer de robusta figura y aspecto intimidador.
Frente a éllas a unos
3 metros de distancia estaban las sillas donde se hallaban los otros miembros
de la familia.
Justo frente a Adriana se
encontraba Raúl, su marido, un hombre de
aspecto apacible y casi
tímido.
Al lado de él estaba
Patricia la linda hija de aquella adinerada pareja, se distinguía
por su postura abiertamente retadora, provocativa y sensual, a sus 18 años
transmitía una voluptuosidad casi agresiva.
Y para completar el cuadro
familiar estaba finalmente Sebastián el hijo, un joven lozano y
tranquilo de 17 años recién cumplidos; él no se hallaba
en silla alguna pues estaba de rodillas en el piso sentado sobre sus talones
frente a Patricia quien a su vez mantenía sobre un muslo de su hermano
la suela y el tacón de una de sus lustrosas botas negras, el joven
brillaba con dedicación y actitud sumisa elfrío cuero utilizando
su blanco pañuelo.
En el rostro de Adriana se
dibujo una sonrisa al leer algo en la revista que ojeaba.
---¡Interesante!,
encontré algo interesante--- Exclamo élla.
---Déjame ver dijo
Lucia mientras recibía la revista de su hermana.
----Ja, ja, ja de verdad
muy interesante--- Agregó en tono de divertido sarcasmo, luego de
leer rápidamente el corto artículo.
--- Puedo saber de que se
trata?--- Indagó intrigada la chica al ver las reacciones de su
madre y de su tía.
--- Por supuesto querida
ahora mismo te enteras--- Dijo la mujer y doblando la revista la lanzo
al piso frente al sitio donde se hallaba su cuñado--- Lee en voz
alta la preocupante noticia que encontró tu señora, página
28!--- Dijo ella en tono imponente.
Raúl se inclinó
en sumisa actitud y levantando del piso la revista miró tímidamente
a su mujer en aquella típica actitud suya de pedir aprobación
de su dominante esposa.
--- ¡ ya escuchaste
inbécil, ¡ lee ¡--- tronó élla con fiereza.
El hombre se aclaró
la garganta y abriendo la página indicada empezó a leer con
voz casi tartamudeante.
" Según encuestas realizadas en juzgados y consultorios de asesoría familiar se han llegado a establecer estadísticas preocupantes. Va en aumento la violencia femenina en el seno familiar, cada vez son más las denuncias de hombres maltratados física y sociológicamente por sus compañeras. Expertos atribuyen esta situación a la emancipación femenina en las áreas laboral y económica entre otros factores, y la alta tasa de desempleo masculino que impera actualmente"
--- Que grave noticia!, ----
Exclamo Lucia en tono burlón.
--- Que opinas de eso querido---
Interpeló Adriana a su nervioso marido.
--- b, buuen... bueno querida
yo creo que solo es un artículo de esos
que.... queeee... escrib....----
Tartamudeó lastimeramente el hombre.
---Cállate idiota,
tú no crees nada--- Dijo Adriana con violencia, silenciando a su
domado marido.
---- Eso no se debe al desempleo
ni al feminismo, ni nada de esas estupideces que pregonan allí,
eso sencillamente pasa porque los
cabrones se portan mal y
sus esposas los tienen que poner en su lugar!--- Agregó élla
con rudeza.
--- o simplemente porque
a ellas se les da la gana darle una paliza al marido.
--- Dijo Lucía en
tono divertido.
Una sonora carcajada femenina
inundó el salón incluida la divertida risa de la chica quien
se unió a las dos mujeres y quien a su vez en una altanera actitud
había deslizado su pie sobre el muslo de su hermano hasta
colocar la suela de su bota
directamente sobre su entrepierna.
Por su parte padre e hijo
visiblemente sonrojados soportaban en silencio su humillación.
--- Tu que opinas hermanito---
Dijo la chica a la vez que le propinaba al joven un fuerte empujón
sobre la entrepierna.
---- ¡nada, no digo
nada!--- Exclamo él asustado joven.
¡FLAP!
La chica aplicó una
violenta bofetada sobre una mejilla de su hermano
haciéndole caer de
lado sobre el piso.
--- Como te atreves a contestarme
de esa manera---Espetó élla con rudeza.
--- querida no es necesar....
--- Intercedió el padre en tono conciliador.
--- Quien te autorizó
a abrir el pico animal!--- Tronó su violenta mujer mientras se levantaba
del sillón y se dirigía hacia su aterrorizado marido.
---Pppp...por favor querida!
Exclamo él en tono suplicante.
---¡SILENCIO!--- Gritó
élla soltando sobre el rostro del hombre tal bofetada que resonó
con fuerza en todo el salón.
Antes de que Raúl
pudiese reponerse del golpe élla lo tomo por las solapas del saco
y de un tirón lo obligó a levantarse de su puesto.
El golpeado hombre intentó
decir algo pera ella lo interrumpió al levantar velozmente su pierna
y encajar su maciza rodilla entre las piernas de él.
El pobre marido se tomó
por sobre el pantalón los genitales y cuando su mujer lo soltó
se deplomó de rodillas a los pies de élla.
--- ¡Mamá por
favor no lo golpees más!--- Dijo angustiado el chico, pero lo único
que consiguió fue recibir otra bofetada de su hermana.
----¡Dije silencio!---
Rugió élla y abalanzándose sobre su hermano lo tumbó
en el piso de nuevo. Acto seguido le clavó una rodilla sobre el
pecho y trasladando su peso allí lo inmovilizó dolorosamente,
luego con una mano lo agarró del cabello y le haó la cabeza
hacia atrás mientras con la otra le atenazaba firmemente los genitales
a través del pantalón.
--- De manera que hoy tenemos
rebelión masculina en esta casa---
Dijo élla mientras
le estrujaba sin piedad.
--- Esto es lo que les falta
a los caballeros--- dijo Lucía quien se había incorporado
de su silla y blandía en una de sus amplias manos un grueso cinto
de cuero.
--- Totalmente de acuerdo
hermanita--- Dijo Adriana mientras tomaba por el pelo a su marido y lo
obligaba a colocarse en el tablado sobre manos y rodillas.
--- Empecemos por aquí---
Dijo ella sujetando entre sus rodillas la cabeza de su esposo.
Lucía se ubico tras
de su cuñado y levantando su enérgico brazo soltó
el primer trallazo sobre las nalgas del hombre.
--- Observa bien hermanito---
Dijo la chica obligando al joven a mirar hacia donde su padre era azotado.
¡ZAZ ZAZ ZAZ ZAZ ZAZ ZAZ ZAZ ZAZ ZAZ ZAZ ZAZ!
La despiadada zurra sacaba
quejidos de dolor de entre los apretados
dientes del azotado marido,
cuyos quejidos se confundieron con los de
su hijo a quien la cruel
hermana le apretaba inmisericordemente los
testículos.
Las dominantes y enardecidas
mujeres sólo detuvieron el castigo hasta que padre e hijo empezaron
a implorar piedad a gritos.
Como si nada hubiese pasado ellas regresaron a sus mullidos sillones dejando en el piso a sus tiranizados machos.
--- Esto es agotador!---
Dijo Adriana.
--- ¡se levantan de
inmediato par de haraganes y nos traen un refresco!--- Ordenó despótica
lucia.
Ellos obedecieron al instante
e incorporando sus maltrechos cuerpos
caminaron renqueantes hacia
el refrigerador......