LA TRANSFORMACION

 

Mi nombre es Javier, tengo 30 años y físicamente estoy muy cuidado, además de ser un hombre atractivo lo que me ha permitido a lo largo de los años tener éxito con las mujeres. Pero en esta historia tratare de relatarles como fui sometido por mi suegra, convirtiéndome en sumiso esclavo de mi actual esposa.

Me case con 28 años con una preciosa mujer llamada Elena. Ella es rubia de 1.70 de estatura y 55 kilos, es muy llamativa y además suele vestir con ropas que lucen su hermoso cuerpo. Ambos somos muy liberales, por lo que desde el principio las infidelidades mutuas fueron algo habitual durante nuestro noviazgo, aunque también es cierto que Elena siempre mostró un carácter dominante que poco a poco fue imponiéndose en nuestra relación y que provoco que mientras mi mujer salía con sus amigas a divertirse,  yo tuviera que ir a casa de sus padres a ayudarles en diferentes tareas o simplemente para hacerles compañía. De esa forma evitaba que yo pudiera tener relaciones con otras mujeres.

También es cierto que me excitaba esa situación, ya que me sentía dominado cumpliendo  la voluntad de la entonces mi novia y eso era algo que siempre me había atraído. Además su madre era una mujer que  me había llamado la atención desde el primer día que la conocí y en el que  mi mujer me indico que debía referirme a ella siempre como Señora y que no debía tratarle de tú, mientras que a su padre le llamaba siempre por su nombre de pila. Otras muchas cosas me llamaron la atención de esa familia, como era ver como su madre se las apañaba para humillar siempre a su marido, muchas veces con la ayuda de la hermana de Elena, sin motivo aparente y sin respuesta por parte de este. Lo que no sabia era lo sorpresa que me esperaba.

Un año después de empezar nuestra relación Elena me propuso matrimonio, en ese momento nuestras relaciones sexuales eran bastante escasas y siempre por decisión de ella, además que poco a poco y casi sin darme cuenta yo hacia todo lo que ella deseaba, pero a pesar de ello no lo dude y acepte, estaba muy enamorado de ella. Fue entonces cuando me dijo que debía ir a ver a su madre para que ella me expusiera sus condiciones para casarnos.

No lo he dicho antes pero su madre era una mujer que rondaba los 50, de 1,65 de estatura y 65 Kilos, por lo que tenía algo de sobrepeso, pero muy bien compensado y con unos pechos firmes a pesar de su edad. Su carácter era claramente dominante lo que la hacia mas atractiva todavía y mantenía siempre una mirada altiva que casi sin quererlo te hacia dirigir la tuya hacia el suelo. Solía vestir con mucha elegancia, ya que era una persona solvente y podía permitirse las mejores firmas. Algo que la caracterizaba eran sus tacones de aguja, tanto en botas como en sandalias, lo que provocaba que muchos hombres se volvieran a mirarla por la calle.

Cumpliendo las instrucciones de Elena fui a pasar un fin de semana a casa de mi suegra para que ella pudiera hablar conmigo y exponerme sus condiciones para casarme con su hija.

Cuando llegue a la casa me abrió la puerta como de costumbre su padre y me indico que pasara al salón,  pero no me acompaño. Allí se encontraban su madre sentada en el sillón central junto a la hermana de Elena, mientras la novia de esta se encontraba en el sillón de dos plazas que estaba a su izquierda. Salude educadamente a todas las presente y me dirigí a sentarme con Carolina (así se llama la novia de Marta) cuando con voz autoritaria Isabel ( nombre de mi suegra) me ordeno literalmente quedarme de pie en el centro de la sala. Sorprendido obedecí y entonces ella empezó a hablar.

Bien Javier, mi hija me ha dicho que ha decidido que seas su esposo y me ha asegurado que serás capaz de cumplir con los requisitos necesarios para hacerla feliz. Ya llevas un año con nosotras y te habrás dado cuenta de cosas que son evidentes, como que esta familia vive un matriarcado. Los hombres aquí solo estáis para servirnos y complacernos. Ese será tu papel desde el momento en que te  cases con mi hija, la servirás, adoraras como a una diosa y te ocuparas de complacerla en todos sus caprichos.

Yo estaba alucinado, si bien es cierto que había percibido todas esas cosas y ya cumplía buena parte de ellas, mi novia llevaba tiempo utilizándome casi a su antojo, era sorprendente oír a mi suegra exponerlas tan claramente.

Mi suegra prosiguió; si no estas dispuesto a cumplir estas premisas, será mejor que salgas ahora mismo de esta casa y te olvides de mi hija, pero si por el contrario decides aceptar, debes saber que lo que has visto hasta ahora es solo la punta del iceberg y que deberás esforzarte mucho para recorrer el camino necesario para ser el siervo sumiso que mi hija merece. ¿Qué decides?

No sabia que decir, hasta el momento había accedido a todos los deseos de Elena, pero ahora me estaban dejando claro que desde ese momento mi voluntad le pertenecería exclusivamente a ella.

Estoy esperando, toma una decisión que por otra parte puede ser la ultima, ja,ja,ja…hubo risas generalizadas de las tres damas allí presentes y entonces no se como me di cuenta que estaba excitado, todo lo que me había expuesto Isabel y la situación habían hecho que mi miembro creciera y creo que ellas se habían  dado cuenta de ello.

Javier querido, dijo sarcásticamente mi suegra ¿sales o entras?

Acepto, dije casi sin pensar y desconociendo lo que me esperaba.

De acuerdo, como libremente aceptas nuestras condiciones y para asegurarnos que no nos haces perder el tiempo, firmaras un contrato en el que te entregas a mí, desde ahora tú Señora Isabel, para ser instruido durante el periodo de tres meses.

Si mas dilación  Marta (la hermana de Elena) me acerco el papel que contenía el contrato junto con una pluma, lo deposito en el suelo y me indico que me arrodillara para firmarlo. Yo lo firme sin leer, tampoco tenía más opción, las cláusulas no eran discutibles y estaba enamorado de Elena.

Mi suegra se puso en pie, se acerco hasta donde yo me encontraba y me pidió el contrato, fui a incorporarme y entonces ella con voz autoritaria me ordeno permanecer en esa posición, le entrego el contrato a Carolina y volvió a sentarse.

Desde ahora y hasta dentro de tres meses que serás entregado a mi hija en vuestra boda me perteneces y me ocupare de enseñarte a conciencia a servir a una mujer.

La instrucción comenzó en ese mismo momento, allí delante de las tres damas me ordenaron desnudarme por completo y permanecer de pie para que pudieran examinarme. Estaba completamente rojo de vergüenza y mas cuando empezaron a explorarme. Me cogieron el pene he hicieron todo tipo de comentarios, me introdujeron dedos en el culo para comprobar su dilatación, miraron mis dientes, todo esto aderezado con pellizcos constantes en los pezones,  nalgas y genitales.

Después Isabel llamo a su marido, que apareció con varios látigos en una bolsa, que fue entregando a cada una de las damas. Entonces Isabel se dirigió a mí.
Cerdo, ahora vamos a disciplinarte, nos gusta que nuestros esclavos sean muy sumisos y se por experiencia que la mejor forma de lograrlo es enseñando desde el primer momento a sufrir a los bichos. A cuatro patas, bicho inmundo.
Obedecí en el acto, asustado pero con una erección tremenda y comenzaron los azotes. Las tres señoras golpeaban mi culo y espalda sin miramientos, cada una situada en diferente posición, para que todo mi cuerpo recibiera los golpes de los látigos de varias colas.
Al principio me costo resistir los primeros trallazos, incluso mi AMA Isabel me regaño con contundencia por mis quejidos, pero según me fueron calentado soportaba mejor el castigo. Estuvieron varios minutos azotando casi sin pausa, hasta que mi AMA decidió parar.
Cerdo, continuaremos entrenadote en la disciplina, te quejas demasiado y eso es señal de que no estas acostumbrado al castigo físico, ya lo mejoraras, dijo mientras las tres señoras reían.
Marta y su novia se habían calentado azotándome, por lo que empezaron a tocarse y besarse, lo que me produjo una erección mayor de la que tenía, cosa que no paso desapercibida para mi AMA.
Cerdo, has estado empalmado todo el tiempo y no me importa de momento, yo te enseñare a solo tener erecciones cuando sea necesario porque nunca debes olvidar que solo existes para darle placer a tú AMA.
Si mi AMA, respondí casi instintivamente, lo que agrado a Isabel.
Mientras Marta y Carolina seguían a lo suyo, cada vez con mas pasión, mi AMA me ordeno lamerle las botas a cuatro patas mientras ella me explicaba, en líneas generales, en que consistiría mi adiestramiento.
Cerdo, desde ahora te llamare como me apetezca y de la forma mas despectiva que se me ocurra y tú responderás siempre. Como ya has comprobado una parte importante de tú instrucción consistirá en la disciplina física, que te será suministrada todos los días, así aprenderás a obedecer.
Todos los días después del trabajo vendrás aquí y mi esclavo-esposo te enseñara ha hacer las tareas de la casa, tú te ocuparas de todo cuando seas el esclavo-esposo de mi hija y debes de aprender ha hacerlas perfectamente. Algunos días yo estaré y otros no, pero tú ración diaria de azotes la recibirás de todas formas, si no estoy yo será mi hija, sino su novia y en último caso, te la suministrara mi esclavo.
Por cierto, puede que pienses que el cerdo de mi esclavo es el padre de mis hijas, pero nada mas lejos de la realidad, de hecho nunca me ha penetrado. Por lo visto tú si has tenido ese privilegio con mi hija, pero estoy segura de que iras perdiéndolo y sobre todo metete en tú cabeza de bicho inmundo, que las hijas de las que cuidaras en el futuro no serán tuyas, ja,ja, ja…
Lo cierto es que algo al respecto había imaginado, pero no me había hecho a la idea que me fuera a pasar a mí, aunque por estar con Elena aceptaba todo. Se había convertido en mi droga y sin ella no era capaz de vivir.
 Mi AMA prosiguió:
También serás feminizado, esta ha sido una petición de Elena, por lo visto quiere usarte de puta en el futuro y compañera para ir de compras entre otras cosas, así que te depilaremos por completo antes de que acabe este fin de semana y deberás  conservarte así siempre.
Mientras, yo continuaba lamiendo sus botas, cambiando de una a otra según me indicaba y con el cuerpo dolorido tras la tremenda azotaina recibida antes. Marta y Carolina habían abandonado la sala, muy metida la una en la otra. De repente mi AMA me ordeno parar y tumbarme boca arriba para que le sirviera de felpudo y apoyar sus pies encima de mí.
Cogío un cigarrito y lo encendió, me ordeno abrir la boca y tragar la ceniza que depositaria en ella, para continuar con la explicación.
En estos días pocas veces veras a mi hija, lo imprescindible para los preparativos de la boda y cuando eso ocurra, estarás siempre callado y solo hablaras cuando ella te pregunte. 
Si AMA respondí sumisamente, antes de recibir un poco mas de ceniza en mi boca.
Una cosa importante, en este tiempo estas a disposición de cualquier mujer que venga a esta casa, no te negaras a servirlas y las complacerás en todo, ¿me has entendido cerdo?
Si mi AMA.
Cada vez que no cumplas te doblaremos el castigo y te aseguro que ya es bastante duro el que te tengo preparado, ja,ja,ja…
Acabando su cigarrillo lo apago en un cenicero, menos mal ya pensaba que me usaría a mí para ese fin y me indico que la siguiera a cuatro patas.
Se movía con una elegancia embriagadora, me llevo a una habitación que tenia un colchón en el suelo, un retrete sin tapa y un lavabo, también disponía de argollas colocadas en las paredes y techo, además de una jaula. Ya podía imaginarme para que eran esos objetos.
Esta será tú habitación, desde hoy todas tus necesidades las harás en ese retrete y siempre sentado, si te sorprendo alguna vez orinando de pie serás duramente castigado. Igualmente te asearas en este lavabo, excepto por las mañanas que te ducharas en la cuadra de mi esclavo.
Te esta terminantemente prohibido tocarte, yo me ocupare de ordeñarte cuando lo considere necesario. 
Después de esto cogío una cuerda y ato mis piernas haciéndome flexionarlas mientras permanecía de lado, para atarlas con mis brazos, inmovilizándome por completo.
Esta noche dormirás de esta manera, así iras conociendo mas rápidamente tú nueva condición de esclavo y comprenderás que tú voluntad ya no tiene valor, solo lo que yo decida hacer contigo en todo momento. ¿Quieres decir algo?
Gracias AMA por ocuparse de enseñarme.
Veo que aprendes rápido, mejor, así conseguiré llevarte al nivel que me he propuesto en menos tiempo y podré disfrutar de los resultados, antes de entregarte. Descansa bicho, mañana te espera un duro día.

Continuara...
 
fenix2002com@yahoo.es
 

Volver a relatos   Principal